lunes, 20 de agosto de 2007

¿Qué puedo preguntarle a Bill Viola?

Más que contextualizar a Bill Viola con datos de quien es, donde nació, etc. me voy a centrar a manera de discernimiento en el desarrollo de su trabajo. Se le conoce como uno de los pioneros del video, sin embargo gran parte de sus trabajos dentro del video-instalación tienen mucha relación con elementos pictóricos que queda bien emparentarlo con personajes como Rubens.
Pero evidentemente su trabajo no es pintura, tampoco es teatro, es video que habla de pintura, de la teatralidad en la representación. Cada uno de sus videos presentan un juego entre el ser y el no ser de la imagen, son representaciones de algo que está más lejos de lo visual pero que se contiene y queda atrapado en la pantalla. ¿Qué tan lejos puede estar si es evidente ante la mirada? Tan lejos cómo la historia de la pintura, de la fijeza de la imagen, de la dramatización de lo representado a través del pulso del artista. ¿Pero si eso ya se resolvió pictóricamente entonces para que retomarlo mediante el video? No es retomarlo sino presenciarlo, sentirlo mediante otro medio, otro lenguaje que confronta a la mirada y la confunde. ¿La posibilidad de hablar de algo mediante el ejercicio de representación de una técnica, evidencia la importancia del cómo sobre el qué? Es decir, ¿Bill Viola se concentra en el cómo para trascender más de un lenguaje, más de una manera de decir las cosas, más de un momento histórico? O, para contextualizarlo con su época, ¿se arraiga a la conocida frase de "el medio es el mensaje"?
Habla de la condición humana, del discurrir por medio de la pantalla a la representación simbólica de un drama vinculado a profundos aspectos de la existencia como la regeneración, el amor, la muerte. Pero lo hace a través de una representación teatral con actores que no se mueven, sino que expresan a través de gestos quietos, haciendo composiciones pictóricas que ciertamente nos pasean por la historia retiniana, pero están codificados a través de una técnica impecable del video que nos remite inevitablemente a la compleja construcción cinematográfica. Podríamos preguntarnos: ¿Bill Viola sólo hace video? ¿O es su obra una construcción teórica de las diversas representaciones de la imagen visual? O ¿a través del medio nos habla de las intrincadas relaciones humanas, en una experiencia trascendental y meditativa?
Es a decir verdad, un retorno a los orígenes en una espiral creciente. Se coloca en el momento específico de su época, aprende la técnica de vanguardia en su momento histórico, la pule, la sofistica, la hace única y suya para entonces regresar al pasado discernirlo, entenderlo, mostrarlo lleno de pliegues y lecturas entre líneas.
No habla de contemplación, ni de naturaleza muerta, ni de filosofías orientales contrapuestas a occidente, no es pintura, no son actores, no tiene un taller pero si representa uno, no habla de la muerte, ni de la vida, ni del tiempo fijo, ni del movimiento, no es luz, ni claroscuro. Específicamente no habla de nada. Se podría decir que inventa un lenguaje simbólico, una manera propia de entender el curso de la historia, presenta el todo, el cosmos completo y abre a una multiplicidad de preguntas sobre la construcción de la imagen visual.
Su trabajo se podría simplificar tan sencillamente como este párrafo que encontré en internet: “Mediante la realización de cintas monocanal e instalaciones videográficas, las obras de Viola exploran los principios de la percepción humana y los estados de conciencia, recurriendo a menudo a imágenes de la vida cotidiana que el artista modifica para dotarlas de nuevas connotaciones”
¿Todo su trabajo se resume así? ¿El video sólo resulta ser un canal de salida? ¿Sólo funciona como automatización de la percepción?
Evidentemente es muy poco probable que nos encontremos un video de Bill Viola en la televisión, pero si eso llegara a suceder entonces si estaría trastocando todos los límites mediáticos de la imagen visual ¿no?



1 comentario:

jvo dijo...

Me parece un texto que ya deja entrever el interés por el análisis de la imagen. Todo fluye sin perder un buen nivel de discusión, es muy honesto y a la vez indagatorio. La pregunta final es contundente, porque deja una pregunta sin contestar: ¿cuál sería eso a que te refieres con "el límite mediático de la imagen visual"? Esa sería una excelente pregunta para hacer en un nuevo ensayo...